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ANTES Y DESPUES DE LA NUEVA REALIDAD

 

María Camila Molina Valero

Estudiante del grado 902

 

Desde que comenzó la cuarentena he podido apreciar cosas que antes no notaba, normalmente antes de esta nueva realidad simplemente me levantaba muy temprano para ir a estudiar, esa es una de las cosas que extraño de aquella época… mis amigos, el conocimiento, los profesores, las bromas de mis compañeros que en ese entonces me enojaban… hasta las chicas que se hacían al fondo del salón para hablar de asuntos innecesarios y  maquillarse… pero lo que más extraño del colegio era observar… normalmente soy una persona muy reservada a la cual le gusta observar a las personas en tanto sus gestos, actitudes, miradas… porque me es interesante tratar de descifrar la personalidad de alguien tan solo observando.

 

Después de estudiar regresaba a mi casa donde primero realizaba las tareas del día (estudio, y personal) para después ver conferencias normalmente me encantaba ver temas conspirativos y también las de Agustín Laje (politólogo) que apropósito es un personaje que admiro, y otros días simplemente leía libros de aventura como “viaje al centro de la tierra” (Julio Verne)  o libros sobre filosofía… ¡Me encanta la filosofía!, después de eso me preparaba para ir a la academia de danza Amaru, donde yo me encontraba en el área de danza clásica. Normalmente los horarios eran de 6:00pm a 8:30pm. Mi sueño antes de la pandemia era llegar a bailar en “Royal Opera House”, pero ahora mi sueño es convertirme en licenciada en química, física y tal vez ciencias políticas para tener la tarea más difícil en la sociedad… Ser profesora y dar las bases del conocimiento a las nuevas generaciones para un cambio real. Al terminar el día ya estaba exhausta, pero muy feliz.

 

“Aprender sin pensar es inútil. Pensar sin aprender, peligroso”   (Confucio)

 

Mi vida ahora se puede definir en: Virtualidad

 

Virtualidad: Puedo decir que personalmente no me gusta estudiar virtualmente, porque siento que de esta manera se frena un poco el aprendizaje... También se pierde en ciertos aspectos la importancia que se tenía en clases presenciales, pero esto sirvió para que nos diésemos cuenta con cuanta disciplina, compromiso y responsabilidad contamos; en cuanto la comunicación con mis amigos, ha disminuido mucho, porque no me gusta permanecer en el celular (pienso que es una pérdida de tiempo) y esto ha hecho que me aísle un poco de mi círculo social, aunque normalmente siempre he sido algo asocial. Las cosas positivas de la virtualidad en la cuarentena es que hemos podido aprender a utilizar herramientas virtuales que antes no conocíamos como Teams, entre otras.

 

Las cosas han cambiado mucho tanto para bien como para mal, porque he aprendido que las cosas valiosas son las menos notables, he aprendido a convivir con mi familia, a ser más paciente, y más que todo, he disfrutado mucho el silencio para conocerme más a mí misma, para meditar, reflexionar… Entre el silencio se encuentran los sentimientos, recuerdos y pensamientos más profundos, llenos de paz… Aquellos que conmueven el alma… Así como se encuentra calma en el silencio también he descubierto que puede pasar lo contrario… Puedo entrar en un lapso de desesperación donde empiezo  a cuestionar lo incuestionable.

Solo esperaré a acostumbrarme a esta nueva vida… Y lo que falta por venir.

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