
COVID 19 Y LA EDUCACIÓN: COLOMBIA AL DESNUDO
Pedro Pablo Montiel Martínez
Docente de Ciencias Sociales - JT
La humanidad ha sido sorprendida por el surgimiento y desarrollo de una pandemia, ninguna persona de la actual generación había experimentado una virosis de tales dimensiones, la última vivida por los humanos con grandes repercusiones se dio hace poco más de 100 años, la mal denominada gripe española.
Al inicio de esta pandemia, se lanzaron muchas especulaciones, sobre el efecto, dimensión, duración, crisis sanitaria, pero pocos vislumbraron lo que pondría al descubierto en las distintas sociedades o Estados. En Colombia puso al descubierto varias cosas.
1. Las pésimas condiciones económicas que padecen un alto número (60%) de hogares y familias que integran las comunidades educativas de instituciones públicas, esto se ha reflejado en la imposibilidad que han tenido de disponer de acceso a una conectividad, por muy bajo que sea el costo del servicio y/o por la ausencia de dispositivos para la conectividad en estos hogares (tablets, celulares, computadores). Aunque este es el reflejo público de la crisis, nosotros los maestros venimos denunciando las paupérrimas condiciones de vida de estas familias, sabíamos con antelación que en esos hogares hay muchos días en que sus niños solo cuentan con la alimentación que se les brinda en el colegio (PRAE). También se les hace difícil disponer de cien pesos para comprar una fotocopia.
Nos preguntamos entonces, ¿qué pasa con la alimentación de esos niños los sábados, domingos y festivos cuando el PRAE no funciona? Esto remite sus efectos a los bajos rendimientos académicos, a las insuficiencias evaluativas, a la mala preparación para acceder a la formación profesional, las anteriores dificultades explican por qué la mayoría de estudiantes de colegios públicos no acceden a la educación superior de carácter oficial.
2. Las pésimas condiciones de calidad de los servicios de conectividad, se experimenta cada día y en todas las conexiones, intermitencia, caídas frecuentes de la conexión, deficiencias de audio y video, se ha evidenciado que ha sido un servicio con insuficiencias y ahora más, cuando un alto porcentaje de usuarios necesitó de la conectividad, lo que refleja que a los prestadores del servicio lo que les ha interesado es aumentar los usuarios, las ventas y las ganancias, sin importar la calidad. La pandemia los puso contra la espada y la pared, aunque al final de cuentas serán los más beneficiados económicamente, por el aumento del consumo de los servicios digitales.
Debemos considerar oportuno este momento para que la sociedad, les exija a ellos y al gobierno el mejoramiento inmediato del sistema.
3. La baja calidad del servicio de energía eléctrica, aplica para muchas regiones y en especial la Costa Caribe, en donde el racionamiento en la prestación del servicio es permanente, se contabilizan en promedio dos interrupciones o cortes por semanas, lo que podría interpretarse, sin luz y sin internet, o tengo luz pero no internet, o tengo internet pero no luz.
4. La baja calidad del servicio de salud, obviamente es el tema más evidenciado en esta pandemia, pero mostró la irrefutabilidad de las malas condiciones en que este servicio se ha prestado en Colombia. No quiero profundizar en salubridad, quiero es indicar, como se ha demostrado la existencia de una estrecha relación del gobierno (ejecutivo, legislativo) con el sector salud, a través del vínculo económico entre las partes, lo anterior significa que un futuro mejoramiento de este sector solo será cuando los movimientos de justicia social logren romper la cadena que ata el sector salud a los intereses económicos de los políticos.
5. Las deficiencias en conocimiento y manejo de la tecnología digital, por parte de un alto porcentaje de los actores del proceso enseñanza – aprendizaje: Docentes, estudiantes, padres de familia, directivos y administrativos. Desde el principio de la cuarentena los docentes y directivos entramos a procesos de capacitación y entrenamiento para el manejo adecuado de las tecnologías digitales. Con respecto a estudiantes creíamos que con las dos horas de clase de tecnología que reciben por semana, serían suficientes para el manejo básico de la tecnología digital y responder adecuadamente a las exigencias actuales, pero no es así. Ellos que podían ser los más aventajados por su formación, por ser generación milenial, pusieron al descubierto, que las dos horas de clase no son suficientes y que las estrategias de enseñanza en esa asignatura deben ser replanteadas, pero por encima de lo anterior esta la falta de conectividad, la ausencia de equipo en los hogares y familias que integran los colegios oficiales. También se suma otro factor negativo y es el casi nulo apoyo que puedan recibir de sus padres o tutores, donde hay casi un total analfabetismo digital.
Esto nos abre una discusión: es o no necesario aumentar el número de horas asignadas a la enseñanza de la tecnología en la educación básica, si los docentes también requerimos esa enseñanza permanente (actualización) porque desde ya queda definido que la tecnología digital se ha constituido en el cimiento de la educación.
6. La falta de acompañamiento de los padres de familias que tradicionalmente padecen los niños en sus casas y que frecuentemente los docentes hemos denunciado, por los factores adversos al proceso enseñanza – aprendizaje que genera este fenómeno. Para Bogotá y las grandes ciudades del país, la causa principal se debe a que la mayoría del tiempo los progenitores están dedicados al trabajo, laboran en sitios lejos del domicilio dos o más horas de distancia, abandonando sus responsabilidades en el acompañamiento y orientación de las tareas de sus hijos. Esto lo reflejaron los niños al manifestar constantemente su satisfacción por estar durante todo el tiempo de la cuarentena acompañado de sus tutores.
7. Las insuficiencias físicas y de infraestructura que atraviesan las instituciones educativas del país, especialmente la de los municipios de carácter rural, en donde no se dispone, de baterías sanitarias, infraestructura adecuada, espacios físicos para instalar dispositivos sanitarios, aglomeraciones en horas de descanso escolar por lo reducido de los espacios sociales, falta de suministro de agua potable, inclusive falta de energía eléctrica, son factores que desdibujan las verdaderas condiciones en que debían estar las instituciones educativas en Colombia.
8. Las deficiencias de las medidas de control sanitario, propuestas por el gobierno nacional, para lograr un control en la propagación, dado que el país, a la fecha de escribir este artículo sobrepasaba el millón de afectados, ocupando el séptimo puesto de entre todas las naciones del mundo.
Podríamos seguir enumerando lo que la pandemia puso al descubierto, sino fuera porque se agotó el espacio, pero seguramente habrá quien escriba, sobre: el descaro de la corrupción, el desacierto de los gobiernos extremistas para el manejo de la pandemia, la absurda utilidad de los bancos, las especulaciones en los costos de los servicios digitales, el fortalecimiento de los monopolios comerciales que manejan la comunicación digital, etc., etc.